Los Ingleses y las Islas Malvinas—Extraído de “La Tierra Purpúrea que Inglaterra Perdió” - Londres 1885  

Solamente alguien que desconoce la obra de Guillermo Enrique Hudson podría decir que fue un agente británico “La pasión del naturalista me llevó a explorar en la otra orilla del Plata. Recorrí la República Oriental del Uruguay, una  de las más hermosas moradas que Dios preparó para los hombres. La belleza de sus rápidos ríos,  sierras de tonos azulados, desplegadas hasta perderse de vista en el nebuloso horizonte. El  lugar más llamativo de Montevideo, su Capital, situada  a  orillas del río color de león,  o mar dulce (como muchos lo llaman por lo ancho), es el cerro. Las laderas cubiertas de flores silvestres lo transforman en un inmenso jardín.  Coronaban  su cima las ruinas de una antigua fortaleza, y en sus torres alguna vez flameó, la bandera del poderoso Reino Británico, después de que sus bayonetas derramaran sangre criolla por las calles de la ciudad.
Durante ese viaje tuve la oportunidad de completar la imagen de las Invasiones Inglesas que me había formado en la infancia, después del relato de Nicandro. Nada de eso contaban los trescientos libros de la biblioteca que mi madre había traído de su país.
Más de cincuenta  años después, los pobladores, todavía contaban lo sucedido con gran amargura. Antes  de la independencia, estas tierras que eran colonias de España; fueron una gran tentación para los ingleses. Por intereses económicos, intentaron apoderarse del Virreinato del Río de la Plata, prometiendo traer su civilización a estas tierras, que para ellos eran territorio de barbarie. Después de un fracaso en Buenos Aires el año anterior, allá por 1.807, unos meses antes de desembarcar en Buenos Aires,   cerca del Samborombón; una flota inglesa tomó Montevideo. Miles de soldados, avanzaron por las calles de la ciudad,   sobre los cadáveres de los criollos que resistieron la invasión. ¡Cómo creer en sus promesas de respetar  las leyes y la religión, después de semejante baño de sangre!  Quisieron  convencer a los orientales de un futuro  de  tranquilidad, y que entonces la hierba sería más verde y las flores de colores más vivos.   ¡Ellos, un grupo de miserables, que venían a brindarnos  su protección,  abandonaron  esta ciudad que domina la entrada al río más grandioso del mundo en muy poco tiempo! Después del fracaso en la invasión a Buenos Aires, tan cobardes,  se desanimaron y canjearon el país al que habían conquistado  con crueldad, por dos mil soldados británicos tomados como prisioneros las fuerzas de Liniers. Años más tarde, mostraron gran valentía al tomar “para todos los habitantes de esa parte del mundo que aspiraran vivir bajo la protección británica", un solitario refugio de focas y pingüinos,  que no podían defenderse.  Las  islas Malvinas.  Y mucho tiempo después, cuando ya la antigua gloria de Inglaterra  se iba  desvaneciendo, y el Imperio ya no podía brindar protección   a ningún territorio; las Malvinas, seguían siendo colonia británica. No tuvieron la misma suerte que la Banda Oriental y Buenos Aires, donde había gauchos para defender la tierra”.  
María Rosa Mariani

Comentarios

Entradas más populares de este blog

LA ADOLESCENCIA EN QUILMES EN LOS AÑOS 60 - Un relato en primera persona - CAPITULO 14 DEL LIBRO

HASTA SIEMPRE SANTIAGO FREGOSI

Y DIJE ADIÓS A LA SILLA DE RUEDAS