El Decreto – la Ley Omnibus y la Educación
AL MEJOR ESTILO SHAKESPEAREANO - SER ESENCIAL O NO SER ESENCIAL
Con un cronograma específico para cada jurisdicción este 26 de febrero inició el ciclo lectivo 2024 con un panorama en el que se entremezclan entre otras cuestiones los reclamos de las provincias por el giro de los fondos correspondientes al Incentivo Docente, con los temas planteados en el mega decreto o Ley ómnibus que no fue aprobado, pero que seguramente volverá al Congreso por separado como proyecto de Ley de Cultura y Educación por lo cual merece la reflexión y si resulta pertinente la objeción.
Muchos han sido los aspectos de la Ley Ómnibus oportunamente presentada por el Gobierno Nacional que merecieron encendidos cuestionamientos de diferentes voces de la sociedad. Sin embargo, no muchos se han centrado en Educación, que también tiene sus propias necesidades que merecen ser atendidas y objeciones que merecen ser escuchadas. Y merecen su propio debate.
Un debate que se inicia al considerar a la EDUCACIÓN COMO SERVICIO ESENCIAL, que siguiendo el modelo de algunos países europeos, imponen un "servicio mínimo" a los trabajadores del transporte, la sanidad, los bomberos y la educación con lo cual se obligaría a los asalariados a trabajar durante un día de paro. De no haber resultado opacado por temas como privatizaciones o reforma laboral, tal vez hubiera sido tan celebrado por padres de alumnos en edad escolar como resistido por los gremios docentes por entender se estaría limitando o suprimiendo el derecho de huelga consagrado en el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional con el que se protege a quienes decidan ejercerlo garantizando también a los gremios la posibilidad de la negociación colectiva. Un tema que merece el tratamiento de la sociedad, por lo menos a través de sus representantes, y llegar y la sanción de la/s normas que convaliden la propuesta. ¿Es posible tratarlo y alcanzar consenso?
SER EVALUADO O NO SER EVALUADO
Otro de los temas es la evaluación tanto de los estudiantes como de los docentes que deberían revalidar sus conocimientos cada 5 años. Si bien ya desde los años 90’s se comenzó a objetar la histórica tradición de que el titulo (Secundario o Terciario) que oportunamente fuera suficiente para la designación habilitara de por vida para la permanencia en el cargo, con la creación de la Red Federal de Formación Docente Continua comenzaron soplar vientos de cambio.
Oportunamente se estableció la diferencia entre ese título de “grado” que da cuenta de una Formación Inicial debería completarse/complementarse con acciones de actualización y capacitación para nuevos roles. Sin que fueran determinantes para la permanencia en los cargos, un docente con su con su título de base ha podido y podría permanecer en su cargo hasta la jubilación siempre que no exista impedimento alguno como sanciones disciplinarias. De tal modo, con las evaluaciones docentes históricamente relegadas a las pruebas de selección para cargos jerárquicos, los exámenes propuestos requerirían que se defina su propósito. Para qué se toman. ¿Para convalidar la permanencia en el cargo, obtener puntaje y o alguna bonificación que incremente el salario? En cualquier caso sería necesario que además se dicten las normas que resultaran compatibles con o modificaran los Estatutos del Docente de las diferentes jurisdicciones. Algo difícil si no imposible de lograr en un estado federal.
LA COMEDIA DE ERRORES
Para todos los estudiantes la normativa propone un examen especial para el final de la Secundaria por la que el Estado Nacional tomaría un examen censal obligatorio con el objeto de medir los aprendizajes adquiridos y las capacidades desarrolladas por los adolescentes que egresan y recibir una certificación del resultado obtenido. Certificación tal como se puede obtener por cursos extra curriculares sin reconocimiento alguno o como tiene institucionalizado el sistema del Reino Unido.
Con una escolaridad obligatoria que se extiende entre los 5 y los 18 años, plantea grandes diferencias con nuestro sistema hace que el examen al estilo británico sea impracticable sin por ejemplo una nueva Ley de Educación. En Secundaria, los únicos espacios curriculares obligatorios son matemáticas, inglés, y ciencias de forma obligatoria, y cursan además hasta un máximo de 10 asignaturas optativas que dependen de la oferta institucional que varía de escuela a escuela.
La escuela elige qué materias dictar y los estudiantes qué espacios cursar, con las evaluaciones que indique el Proyecto institucional, con promoción automática de un año al siguiente. NO HAY PREVIAS NI SE REPITE. Y de ahí la necesidad de un examen final de naturaleza estatal, externo al colegio, para el cual se prepara durante dos años (entre los 16 y los 18 años) para rendir un número de espacios que ELIGE a nivel avanzado (A levels) y los otros a nivel elemental. Cumplido este paso puede acceder a alguno de los llamados General Certificates. of Secondary Education :el BTECs (titulaciones del Consejo de Educación en Negocios y Tecnología) o el NVQs (titulaciones técnicas de Formación Profesional).
EN NUESTRO SISTEMA SERÍA IMPRACTICABLE YA QUE NO ESTÁ NORMADO Y SERÍA INCOMPATIBLE CON LAS CERTIFICACIONES Y FORMAS DE EVALUACION PREVISTAS EN NUESTRA LEY NACIONAL DE EDUCACIÓN.





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