MI REGALO AL CHAPA EN SU ANIVERSARIO

UNA ANÉCDOTA DE LOS 70 – EL DÍA QUE INTERVINIERON EL CHAPA
Con 50 años de docencia, recuerdo con orgullo mis primeros pasos en 1971, un año antes de recibirme de Profesora de Inglés en el entonces Profesorado de Don Bosco (hoy ISFD y T N° 24). El Chapa me abría sus puertas para convertirse en mi segunda casa por casi 25 años. Y allí encontré una gran familia, que lideraba mi primo, Omar Mariani, el Profesor de Historia que me regalaba la generosidad de sus recomendaciones de no dejar NUNCA de trabajar en Provincia por las ventajas a la hora de la jubilación y la cordialidad de sus colegas/amigos que me allanaron el camino. Con Bassara, Beccherini, Díaz, y muchos de los que tanto aprendí, viví situaciones que marcarían por siempre mi vida. Guardando hoy los mejores recuerdos de mis primeros cursos, 2°8° y 4° Electrónica 2 (que me asustaba, por una cuestión de edad) intentaré recuperar algunos de cada década vivida en la Escuela. Con los años, cambios de gobierno. Militares, democracia en el 73 y el proceso militar que se inicia en el 76 para instalar el TEMOR (por qué no TERROR). Era habitual que el ejército seleccionara zonas, barrios, para sus operativos para buscar “terroristas”. Si en la vivienda no había nadie, y no se había dejado las llaves a un vecino; la puerta y entraban a nuestras. Entonces, podían encontrar materiales de lectura obligatoria del Profesorado (como la copia de “La Economía Marxista” que habíamos leído en Pedagogía con Sonia Durán, y algunos conservábamos) entonces seríamos considerados subversivos. Con el correr de los días y los meses, los libros alimentaron las fogatas que adelantaron a San Juan, y sin festejo. Yo había tomado horas en la Media (hoy N°5 de Ezpeleta) en el Turno Tarde el mismo día que debía cumplir funciones en las primeras horas del vespertino en el Chapa. Con poco margen de tiempo llegar a horario era posible gracias a la combinación de ferrocarril hasta Bernal, y el 66, hoy línea 266, un ritual que compartíamos con la Profesora Mabel Castrillon, que iba a Media 1. Una tarde gris de un día de mayo del 76, que no puedo precisar; la llegada a la estación de tren sorprendió al pasaje con soldados apuntándonos con sus fusiles al bajar. Llegué a tiempo a la escuela, donde el curso estaba casi vacío ya que los alumnos habían faltado por una prueba que tenían en las horas siguientes. Mientras me dedicaba a protestar por lo que consideraba violencia y abuso a mis libertades individuales, sentada sobre el escritorio vi pararse en la puerta del aula a tres personas. Uno, un docente de la casa, y los otros dos, según me enteré en el recreo por un Acta que todo el personal tuvo que firmar; eran altos funcionarios del Ministerio de Educación de la Provincia, que habían venido a intervenir nuestra Escuela, removiendo de su cargo al Director, Lorenzo Cámera. Seguramente una fecha que mejor olvidar, por eso nadie la recuerda, ni yo, que sí recuerdo que afortunadamente no me escucharon, ya que, DE HABERLO HECHO, TAL VEZ HUBIERA SIDO UNA DESAPARECIDA.

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