MI EXCURSIÓN A LA CASA DE MARADONA
Maradona siempre es noticia, y el 25 de noviembre marca el aniversario de su partida. Buen momento para hecer memoria. Alrededor de esta fecha, en el año 2008, encaraba una aventura que me llevó a conocer la casa de Diego Maradona en Villa Fiorito.
Desde junio 2002, Supervisaba la Escuela Normal de Villa Urbana, en un barrio de Lomas a dos cuadras del Camino Negro y el Puente de la Noria, ubicado entre Villa Fiorito e Ingeniero Budge; cuando conocí a Rosalind, una Rotaria de Stratford-on-Avon (Inglaterra) visitante en Rotary Club Quilmes.
Vivía temporariamente en la calle Intendente Olivieri de Quilmes, mientras buscaba algún contacto con su padre que concluida la 2° Guerra Mundial, había emigrado a Sud América tras abandonar a su madre. O en su defecto, algún hermano. Para facilitarle la comunicación me sentaba con ella, ya que tenía su dificultad con el manejo del español. Fue a fines de 2009 cuando en una reunión con las familias me comentó que quería conocer la casa de Maradona y tomar una foto para su nieto, además de tomar contacto con la “pobreza, la verdadera pobreza”.
Era noviembre y las cursadas del Espacio de la Práctica se cerrarían con la evaluación de los resultados obtenidos con la implementación del nuevo plan del magisterio que para Primer Año establecía el trabajo en instituciones de Educación no Formal. Participar de ese cierre llevando de visita a mi amiga británica permitiría cumplir los objetivos de ambas.
Con Carmen Galván, la Directora del Instituto; visitamos un comedor donde el alumnado cursaba sus prácticas de primer año, para seguir con uno de los seis merenderos/comedores que llevaba adelante Nina Pelozzo, dirigente piquetera que mientras participaba del Bailando de Tinelli, decidió comenzar a cursar el Profesorado de 103. Ciencias Naturales. EJEMPLO SUS COMEDORES, donde se dictaban las clases para que la gente del barrio pudiera completar la Escuela Primaria, la Secundaria de Adultos, Y EJEMPLO LA LÍDER SOCIAL COMO ALUMNA DEL 103. Si desaprobaba un examen o una materia (como se repitió con las Prácticas) no protestaba sino que se disculpaba.
Asignó a uno de los chicos en cuyas caras se leía QUEREMOS SABER DE QUÉ SE TRATA, a que nos acompañara a la casa de Maradona, reiterando que ir solas era un riesgo. Al llegar vimos a un hombre sentado en la puerta, que al ver a Rosalind bajando del auto con una cámara fotográfica en la mano, comenzó a gritar “cincuenta dólares”. Mientras ella ensayaba su protesta en Inglés. Él reclamaba con más fuerza, mientras vimos acercarse un grupo de chicos que pintaban amenazantes, el discípulo de Nina dijo: “Vamos doña, que esto es Villa”. Huimos despavoridas pero conservando la foto, y ella volvió a Quilmes súper feliz y yo con más conciencia de la necesidad de extremar los cuidados.


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