MIS TRES CUMPLEAÑOS

ME LLEVAN A RECORDAR QUE Con tres cirugías, en 2019 batí mis propios records y 2020 lo usé solamente una vez, después de haber atropellado a un automóvil el 31 de diciembre. 2021 pintaba diferente, y tal vez perdería mi condición de “abonada” por no utilizar este espacio sacrosanto. Me dediqué a acompañar pero mi ausencia no iba a superar el año aunque puse mucho de mí. Ya en agosto, después de que las lumbares me jugaran una mala pasada, me sugirieron emular a Robocop, cosa que no me garantizaba un protagónico en algún film. Casi para fin de año, el ácido para las arrugas “gravitacionales” prometía darme la opción de Asistencia necesaria para la renovación de mi abono. Pero aplicado en las rodillas, aunque con proyección a enero 2022, dentro de un consultorio NO ALCANZABA. Y fue así que utilizando el plan familia, tomé un turno para un control el 24 de diciembre. Entonces comprobé que quienes dicen “No vayas al médico que algo te va a encontrar”, tienen razón. Y vaya que tienen razón. Jamás hubiera pensado que en la Clínica de Ojos, médicos vestidos de Papá Noel indicaron un goteo de 4 horas, medicación, control el 25, por la presión que estaba por las nubes; laser en cada ojo el día 28 y cirugía de catarata el 30 para seguir en enero con la otra y garantizar mi abono bianual. Ni pienso para conformarme, ni plantearme ¿Qué hice yo para merecer esto? No me coloqué en mi lista de prioridades, pero nunca es tarde para aprender.

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