20 de febrero - Día Internacional del Gato
Una de las tres fechas para celebrar a los felinos que se adueñan de nuestros hogares y nos "Permiten Habitarlos" me inspira a recordar a mis pequeños INTRUSOS y rendirles mi homenaje reiterando lo que inspiró tu partida:
¡GRACIAS HONORIO!
Hace unos pocos días, en tu día, te tomaba esta foto saboreando el “premio” con el que te agasajaba en ocasiones especiales o cuando salíamos por unas horas. De golpe, te fuiste apagando. Ayer, ya no pudiste incorporarte para disfrutar el manjar con el que me proponía animarte.
Diecisiete años es mucho en la vida de un gato. Es fácil decirlo desde la razón, pero no desde el afecto. Vos elegiste quedarte en esta casa, cuando llegaste en una canasta con cuatro hermanitos que nos traían para elegir. Te escondiste bajo el giratorio de la mesada de la cocina durante quince días, para salir cuando no había nadie alrededor. Hasta llegaste a avisar que nos teníamos que ir y todavía recuerdo a dos grandotes en el suelo, con una linterna, intentando descubrir dos ojos brillantes debajo de dos grandes orejas. Tan grandes, que nos tentó el nombre “orejas”.
¡No! Dijo Fabián, tu Veterinario de cabecera. Y te llamaste “Honorio”, como el amigo de Tino y Gargamuza. Temeroso, solo te conocimos cinco personas y te escondías cuando llegaba alguien a casa. Pero cuando llegaba yo era una fiesta. Me hacías sentir la persona más importante del mundo al reconocer mis pasos antes de poner la llave en la puerta, para bajar corriendo las escaleras y salir a mi encuentro.
No acudí a terapia para tratar el “complejo de árbol” que generaron tus muestras de cariño cuando intentabas trepar por mis piernas mientras recorría los escalones. Y tampoco tuve que hacer ningún descargo cuando mordisqueabas algún expediente que había traído para trabajar en casa, o tomar calmantes cuando te acostabas con tus más de siete kilos sobre el teclado y destruías un texto muy elaborado.
Investigador nato, creo que te propusiste demostrar que los seres humanos funcionan por reflejo condicionado. Y avanzaste mucho en ese sentido, ya que a la tercera vez que te trepabas por las cortinas del escritorio, Juan Manuel abría la ventana aunque la temperatura fuera 2ºC.
Afectivo como pocos, adoptaste a Aurora asumiendo el rol de madre sustituta. Conmigo, superaste las barreras del cariño. Un mimo cuando se me escapaba una lágrima y la gran compañía cuando por un año no pude caminar. Lo pasaste acostado al lado de mi pierna en las largas horas de reposo, sin siquiera salir al balcón a disfrutar del sol.
Te dimos una buena vida… pero vos nos diste tanto, que tan solo me queda darte las GRACIAS.
Ayer, cuando apartaste mi mano de tu boca, rechazando el paté que amabas, comprendí que te ibas. Pasaron apenas unas horas, y allí, sobre tu felpudo, casi debajo de la estufa que amabas, te fuiste PARA CONVERTIRTE EN UN HERMOSO RECUERDO que seguirá arrancando lágrimas.
¡GRACIAS HONORIO! Con el mayor de los cariños para VESPA, CUBA, MAURO y todos sus amigos.

Hermosas palabras 😍
ResponderBorrarEs increíble como podemos querer a estos personajes peludos de cuatro patas