LA EDUCACIÓN ESPECIAL EN MI VIDA

Cada fecha, me invita a pensar y hacer memoria. Y ese ejercicio hoy me transportó a la infancia. Cuando en el barrio salíamos a jugar a la vereda. Todos participábamos de la mancha o la escondida. Corriendo, riendo y ganándole a los más lentos. Fuimos creciendo y dejando atrás esos juegos infantiles y tal vez, también al “diferente”. Veíamos pasar a Emilio, Emilito; arrastrando su camión de madera y devolviéndonos una sonrisa de afecto. Iba a una escuela también “diferente” que no alcanzábamos a comprender, y en Quilmes fue pionero de la recientemente creada Educación Especial bonaerense, en la primera Escuela de su tipo en el Distrito, Anterior a la 502, especializada en Motores, que funciono casi como Anexo del Hospital para la recuperación y asistencia de los niños afectados durante la epidemia de Poliomielitis, La Escuela 501 lo Preparó Para la Vida y el Trabajo eu un taller mecánico del barrio. Pasaron los años y me desconecté de un tema que desde otro lugar me siguió acompañando. En la década del 70 ya como docente, las secuelas de una meningitis en “Angelito” me enfrentaron con la práctica del idioma sin la oralidad y a hacer “lo mejor que pude” improvisar. En cambio Adolfo, afectado de polio, me dejó enseñanzas que con los años pude capitalizar. En ambos casos la escuela fue decisiva. Ángel se recibió de Perito Mercantil con gran apoyo de docentes y alumnos e inmediatamente comenzó a trabajar en la Administración. También recibió en sus aulas a Adolfo Prosello, que no escapó a la Polio mostró una trayectoria de auto superación que a la fecha me sigue conmoviendo. Sus compañeros fueron también ejemplo. Cuando se caía en el trayecto del recreo al aula, lo ayudaban pero no sin decirle: “gordo tonto, no tenés cuidado”. Era disc jockey en los bailes con que organizaba el curso. Iba a los picnics y en una tarde de lluvia vez se lo olvidaron bajo un árbol. Se recibió de contador y ya como Profesor, cumplió el sueño de ser buzo, algo que estaba vedado para alguien con discapacidad motora. Orgullosa de haber participado de estas historias, en julio de 1995, llegué como Inspectora al ISFD y T Nª 9 de La Plata, donde Directora Mabel y la Regente “Poli” Soto me tomaron examen. Templo de la Formación Docente en Educación Especial, contaba entre su personal, con todos los ex Directores de la Rama desde su creación gestionada por la mismísima Poli. Primer Instituto de la Provincia, del país, y de latino américa. Allí conocí a Ana Cambre, que era docente de la Tecnicatura en Braille en el 9 y el 1 de Avellaneda. Invidente trabajaba y enseñaba a soñar la integración con el ejemplo. Gran emoción fue tomar conciencia que los materiales diseñados para la enseñanza de Inglés en Escuelas Rurales, se habían utilizado en educación domiciliaria. Mientras los equipos técnicos soñábamos con las Adecuaciones curriculares, el Acuerdo Marco A 19, llegó para pautar el funcionamiento de la llamada MODALIDAD; que demandó tiempo y esfuerzo en consolidarse. Tanto, que en el nuevo siglo, mis propios alumnos en sus prácticas sostenían que Federico, recientemente “integrado” en la Escuela Nª 7, a mediados de abril, no estaba al nivel del resto. Había perdido cinco o seis clases, que no era ni tanto ni insalvable. Convencidos los docentes alumnos de que SI podía, pudo construir aprendizajes con las mismas limitaciones que un nativo “down”. O que mi alumno, docente en la escuela 17 de Sarandí omitiera informarme que en su curso tenía una alumna con discapacidad visual para que planificara una clase PARA TODOS:
No todo fue igual. Con Mónica Corvini fuimos a Vitra, donde practicaba Marcela Perez Sprate, que allí construyó una carrera docente orientada a la Educación Especial siguiendo la ruta de Rosa Rovira que inició en el Arte a alumnos que vivieron allí, entre pulmotores, toda una vida como María y Norberto Butler, que no alcanzó a aprobar Inglés para recibirse de Licenciado en Letras. En la última década UNQUI, desde Salud y Discapacidad en un principio y Bienestar Estudiantil más adelante conocí y trabajé con Celeste, con la que no tuve grandes logros; con Carlos que tuvo un intercambio oral conmigo. Florencia, tan brillante que hubiera aprendido sin mi mediación. Y Omar, con quien pude demostrarme la magia de la integración. Llegar al mismo lugar por distintos caminos CELEBRANDO LA DIVERSIDAD.
Las experiencias mencionadas derivan fundamentalmente de la docencia. Sin embargo Rotary me dio grandes oportunidades de crecer trabajando en Educación Especial. Con ropa y la máquina de coser en la EEE 501 (Intelectuales), las cortinas “Roller” para una sala especial en la EEE 502 (Motores), computadoras “adaptadas” que el equipo de UNITEC liderado por Flavio Ferrari, de la UN de La Plata, produce a partir de material reciclado para la atención de Necesidades Educativas Especiales. Llegaron de nuestras manos como los materiales didácticos para todo el año en la EEE507 (Visuales), donde me llevé la gran sorpresa de una institución llena de luz y colores y descubrí a Maricel Guerra, mi ex alumna de Secundaria, la Directora, que continuó su carrera docente como Inspectora de Educación Especial. Con ella aprendí a ver con “los Ojos del Alma” para que con Verónica García Torrent, desde el Arte se instalara que “Con los Ojos del Alma se Toca y se Ve”. Gracias a todos por sus enseñanzas: Motores, Intelectuales, Visuales... Los Auditivos siguen siendo una Asignatura Pendiente. TE LO DEBO, CARLOS.

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