SARMIENTO Y LA DIVERSIDAD
UNA INVITACION A CELEBRAR
En un nuevo aniversario de su fallecimiento, recordamos al noble sanjuanino, “padre del aula”, Sarmiento inmortal. Impulsor de la alfabetización, gestor del sistema educativo argentino que deja el legado de la formación de maestros. Genio, que entre otros tantos aportes a la sociedad, se ocupa de la forestación, importa aves, impulsa la vitivinicultura, con el malbec, uno de los símbolos de nuestro país en el mundo. Adelantado a su tiempo. Su obsesión por los cables lo condujo no solamente a impulsar la delimitación de la propiedad con el alambrado sino la difusión de la información con la creación de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) y de la Biblioteca Nacional de Maestros, organismos orientados a la capacitación para el personal docente. Encaró la organización de la contaduría nacional y el Boletín Oficial que permitieron a la población en general, conocer las cuentas oficiales y los actos de gobierno y los resultados del primer censo nacional de población que tuvo su sello, desde la circulación de la palabra con el telégrafo. El que hoy seguramente celebraría la democratización de la información a partir del uso de la telefonía móvil, se anticipó al abordar uno de los temas que más preocupan en nuestra sociedad: la aceptación y el respeto por la diversidad.
CON EMPANADAS
Y para hacerlo, se valió de las empanadas. Plato de origen Persa que llegó al continente americano con los conquistadores, hoy es un componente clave de nuestra cultura culinaria y forma parte de nuestra identidad y encontró en nuestro país su mejor versión. Un punto en el que no se admite controversia y si bien cada provincia o región tiene su propia receta que promociona como la mejor, en algo hemos encontrado consenso. Amamos a la empanada argentina. ¿Cuál? Porque hay por lo menos 14 variedades que se diferencian por la elaboración de las masas, los rellenos y los métodos de cocción, generando acaloradas disputas respecto de cuál es la típica o la mejor.
La sabiduría de Domingo Faustino Sarmiento, se adelantó a las Naciones Unidas marcando el rumbo en la aceptación, el respeto y la celebración de las diferencias. Cuenta la historia que en 1869, durante un almuerzo en ocasión de la inauguración del ferrocarril en Tucumán, se sirvieron empanadas, a su pedido. Cuando verificó que entre los comensales había representantes de todas las provincias, dijo a viva voz que la empanada sanjuanina era la mejor de todas, para recibir la réplica enardecida de los invitados. Cuando el acto casi se había convertido en una batalla campal en la que apasionados defensores pretendiendo ser dueños de la verdad sostenían que las mejores eran las de sus pagos, impuso silencio y tras decir. "Amemos, señores, la empanada nacional, sin perjuicio de saborearlas todas”, explicó que la discusión originada era un trozo de historia argentina. Ya se había derramado mucha sangre para defender cada uno a su empanada, entonces instó a deponer el localismo y las posturas personales en pos de la unidad política, y Celebrar la Unidad en la Diversidad.
¿NOS ANIMAMOS A SEGUIR EL EJEMPLO DE SARMIENTO?


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