¡GRACIAS AURORA! POR 18 AÑOS DE AFECTO
Por regalarnos 18 años de afecto incondicional.
Llegaste, tan chiquita, que cabías en un bolsillo de la camisa de Juan Manuel, que te eligió el nombre. Aurora, como un canto que anuncia el amanecer y el comienzo de un nuevo día, tras la partida de la Mamu, para acompañar a Honorio. Ese Santo de gato que te lavó, te hizo recorrer la casa, te enseñó a subir y bajar las escaleras…. Se convirtió en “tu mamá”.
Gracias a vos, aprendimos que para vos los botones eran deliciosos. Al punto de arrancar uno de un jean y tragarlo. Tener que experimentar con ecografía y una cirugía con monitoreo (y sin Obra Social para cubrirla), para necesitar a no dejar nada que pudiera tentarte. Ropa, tornillos, algún clavo caído. Controlar y esconder TODO. Hasta cerrar compulsivamente las puertas de los armarios para preservar la ropa.
Descubrimos que el pasto y las flores eran tus platos preferidos. Pasto de las macetas del balcón con un cerramiento que permite ver la calle. Salir estuvo PROHIBIDO, después que la Mamu se lastimara al escaparse por la terraza. Y te enloquecían las flores, en especial si estaban servidas en un jarrón (que estaba en riesgo).
Te vimos desafiar las indicaciones médicas acostándote sobre mi almohada para custodiar mis sueños cuando tenía PROHIBIDO el contacto con animales como indicación post quirúrgica.
Rayito de luz sobre el teclado de mi computadora, aunque alteraras el escrito que estaba trabajando. Bolsita de agua caliente para mis pies en frías noches de invierno. Cascabelito que recorrías la casa esperando se encendiera la estufa más potente. El 16 de octubre, te fuiste tranquila, sin dolor, dejando tras tu partida, el más cálido de los recuerdos.
¡GRACIAS POR TODO AURORA!

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