HOMENAJE A GUILLERMO ENRIQUE HUDSON MAS ALLA DE LAS FECHAS Y LAS FRONTERAS
Homenajear a Guillermo Enrique Hudson meses después de sus aniversariospodría parecer un despropósito para cualquiera, pero no para un Hudsoniano. O por lo menos para Morley Roberts, escritor, que tal vez más lo conocía, el amigo al que encomendó los borradores de su obra póstuma “Una Cierva en el Parque de Richmond” para que le diera un cierre. El hombre de letras que niega haber escrito la biografía que la academia le atribuye, y llama Retrato (WH Hudson, a Portrait - Morley Roberts –Eveleigh Nash & Grayson . · Fecha de publicación. 1 Enero 1924) lo vería más que lógico.
En las pinceladas de su retrato, destaca que una biografía hubiera sido IMPOSIBLE. No solamente porque guardaba celosamente muchos secretos y no tenía en cuenta las fechas (necesarias como marco de trabajo). En realidad, el gran naturalista las rechazaba, las consideraba irrelevantes y rara vez las incluía en la correspondencia. Solamente una de cada diez ya que (tal como muestra la imagen con el texto traducido al español) las percibía como lapidas anticipadas que señalaban los días de vida que le quedaban por vivir.
Desde esta postura, la celebración de su vida en el día de su nacimiento, el reconocimiento por el gran aporte realizado a la humanidad al recordarlo en su fallecimiento, plantea a sus seguidores en argentina, el desafío de pensar en HOMENAJES QUE TRASCIENDAN LAS FECHAS Y, POR QUÉ NO, TAMBIÉN LAS FRONTERAS. Tal vez seguir el ejemplo de los británicos que recuerdan al Naturalista los 365 días del año difundiendo las “CAMINATAS LITERARIAS INSPIRADAS POR HUDSON” ya sea en sitios oficiales como en páginas de particulares en las en las invitan a recorrer los senderos de su prosa, que suelen replicar junto a datos biográficos. Sin atarse a lugares como la casa en que vivió o falleció, la celebración se extiende a las localidades del sur de Inglaterra a las que dedicó mucho tiempo de observación y evocación y plasmó fundamentalmente en Land's End. A Naturalist's Impressions in West Cornwall (1908), Afoot in England (1909) y A Shepherd's Life: Impressions of the South Wiltshire Downs (1910).
Siguiendo el ejemplo del Reino Unido, sus numerosos seguidores, Los Amigos de Hudson bien podrían convertir la recordación en presencia activa en las redes sociales. En el vasto territorio argentino dedicarse a difundir EXCURSIONES AMBIENTALES para que aquellos que salen a correr o caminar lo hagan contemplando el sinnúmero de retratos de un paisaje natural mirado con ojos de un pasado sin alambrados, tal como describe Hudson en sus obras. En los Municipios que celebran el Día del Naturalista (Quilmes, Florencio Varela, Almirante Brown). En el Sur de la Provincia desde Quilmes a Carmen de Patagones, o tal vez, invitar a Caminatas siguiendo los Caminos de Hudson.
En la Patagonia, por ejemplo, para celebrar la vida de la fauna en la Caleta de los Loros, observar la flora y comparar el perfume de las prímulas que para él huelen mejor que las de la campiña Inglesa, al tiempo de rescatar anécdotas.
Las Historias que no Figuran en los Libros de Historia. La Batalla de la Nube, cuando en el fuerte, un grupo de valientes desarmados evitó que una flota de Brasil tomara por la fuerza nuestro Sur. Solamente una leyenda en el sitio web del Municipio no requeriría mayores erogaciones. Y mucho menos si lo promueven particulares. Recorrer la campiña bonaerense en los alrededores de Chascomús y recordar la Segunda Invasión Inglesa según el relato de un paisano o los enfrentamientos con la caída de Rosas. Sería interesante acompañar las invitaciones con el texto de la narración que tiene disponible en la web su versión en español. O las descripciones que realiza durante el relato de sus excursiones en los alrededores del solar natal. Zona en que residen muchos de los miembros de la Asociación de Amigos. Y avanzar sobre CABA, que con Caminatas Literarias ofrecería muchas más opciones de recorrer sus anécdotas concentradas en una zona más reducida y homenajearlo disfrutando su prosa en Allá Lejos y Hace Tiempo.
Como niño, durante las habituales visitas familiares, la recorrida por la gran ciudad, disfrutar del desfile de Don Eusebio, el bufón de Rosas, la excursión al rio a ver a las lavanderas en sus disputas con los jóvenes adinerados, acompañarlo a observar los faroles destruidos como diversión. Ya como adulto, los viajes a la librería del Colegio donde compraba libros usados que devoraba con pasión, y descubrir personajes como Guillermo Brown, contemplando con nostalgia el rio desde la que con los años dimos en llamar Casa Amarilla. Un retazo de Historia, que puede recuperarse desde Un Vendedor de Bagatelas, o la pobreza de los conventillos durante la epidemia de Fiebre amarilla que describe en Ralph Henre.
En tiempos en que se promocionan Caminatas o encuentros Históricos coordinados por el Profesor Lazzari, hasta Cruceros Literarios, como el que tendrá la participación del escritor y periodista Jorge Fernández Díaz, pensar en las Caminatas de Guillermo Enrique Hudson sería una excelente opción de HOMENAJE Y RECORDATORIO QUE TRASCIENDA LAS FECHAS Y LAS FRONTERAS.





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