MEMORIAS DE UN BARRIO : BERNAL SUD

PRESENTADO EN 2023 Y PUBLICADO POR LA JUNTA DE HISTORIA REGIONA
“EL ANTIGUO PAGO DE LA MAGDALENA” MEMORIAS DE UN BARRIO: BERNAL SUD Eje Temático: 8 Historia Oral: Memoria, tradiciones, familias, personalidades, migraciones. Con más de 300 años de Historia, el capital cultural de Quilmes es incalculable. Tal es el número y el valor de los bienes atesorados que para fortalecer la identidad resulta prudente recuperarlos y para ello, recurrir a sus barrios. Los que acunaron los sueños de familias que hicieron la historia, con personalidades que le imprimieron su sello distintivo a partir de acontecimientos que marcaron el rumbo y abrieron el camino para las generaciones por Testigos de la historia revisan documentos y discuten las motivaciones que impulsaron la radicación de viviendas y su diseño según el paso del tiempo, los comercios (los que permanecen o desaparecieron con la modernidad), presentan las historias de los pioneros, anécdotas de los vecinos, .hoy rinden homenaje a sus antecesores. Esas historias que hicieron la Historia. Por la Sociedad de Fomento Bernal Sud. Vecinas que acreditan una vida en el barrio. Infancia, adolescencia, trabajaron, armaron su familia en el barrio, le dieron hijos. Lo aman y dan a conocer su historia porque creen que: SOLO SE PUEDE AMAR LO QUE SE CONOCE. Mg. María Rosa Mariani Maria del Carmen Zabattano mariarmariani@gmail.com operadoresbariloche@hotmail.com DNI: 62278.728 DNI 4. 988.179 Dirección: Azcuénaga 882 – Quilmes Dirección: Dorrego 39 - Bernal Celular 15 41667287 Celular 15 5762 3250 EL VIDEO COMPLEMENTA LA INFORACION EN EL TEXTO El tendido del ferrocarril a Ensenada dio gran impulso a la zona sur, dando lugar a la formación de núcleos urbanos en torno a las estaciones a partir de la comercialización de terrenos. La llegada del tranvía 22 que circuló desde principios de siglo XX hasta 1962 cuando se convirtió en línea de colectivos, a la que se sumó la Q de El Halcón, el 225 (hoy 85 SAES) que llegaban desde la ciudad de Buenos Aires; logró una gran expansión de Bernal, con numerosos barrios por los que son sellos distintivos de la ciudad. Muy conocidos, como Santa Coloma, Barrio Parque, Villa Itatí, IAPI, Villa Alcira, etc., sin embargo poco se conoce como tal a Bernal Sud, que tampoco figura en algunos listados en Internet, salvo por la referencia a la Sociedad de Fomento. Un barrio que surge en las tierras comprendidas entre Zapiola, la actual vía del Ferrocarril, Lamadrid (aunque hay hipótesis en El Quilmero que sitúan el límite en República del Líbano y gente del barrio en La Rioja) y Dardo Rocha adquiridas en 1862 por Melville Sewell Bagley, que fueran con el tiempo cambiando de dueños. Pasaron a manos del Ingeniero Alfredo De Marchi, presidente de la Unión Industrial y luego Ministro de Agricultura de la Nación, hermano del Barón Antonio De Marchi, casado con la hija del Gral. Julio A. Roca. Son quienes propician los loteos de 1929 por ejemplo, siguiendo una política de precios bajos pagaderos en cuotas fijas con ciertas facilidades, donde se adquiere el terreno de los Zabattano, según obra en la escritura. Con la misma garra y en la misma zona elegida por Marconi en 1909 para la comunicación transoceánica y la misma gran decisión de Eduardo Bradley inicia el vuelo del globo "Pampero II", que entre 1916 y 1919 consagró a Bernal como Parque Aerostático. Aprovechando el recurso del gas; que supieron aprovechar utilizando un predio del junto a las vías del FF.CC. y el actual Centro Tradicionalista El Rodeo Ferrocarril que hoy pertenece un predio del entonces Ferrocarril del Sud (hoy Plaza Pampero II,) registrándose desde allí numerosas ascensiones. Tenacidad e ingenio que tuvieron los asociados para mejorar el espacio físico, que propiciaron el impulso inmobiliario que se continúa hasta la década del 70. Estos vecinos no faltaban a una reunión como nos cuenta Élida Gimenez y trabajaron arduamente para lograr la conexión de agua corriente, cloacas, gas, y en 1961 el asfalto. Una sede propia parque de juegos y festejar como en familia, los carnavales con el Corso Vecinal. El presente trabajo, construido fundamentalmente desde la memoria asume el desafío discursivo de transformar la historia oral en artículo. Aborda el aspecto cronológico de la urbanización desde la localización que se inicia en torno a las vías del FFCC y se expande hacia el Oeste, es así que una breve caminata por algunas cuadras alrededor a la calle Belgrano, permite reconocer la antigüedad de una vivienda por su estilo arquitectónico y tal vez parte de la historia de los que la habitan. Había algunas más antiguas, que veíamos como verdaderas mansiones como la casa de los leones de mármol, otra en Dorrego, y se destacaba con sus galerías en Boedo y Pringles, la propiedad de Vera, el Policìa; alrededor de Belgrano y Lamadrid, predominaron las casas de fines los 40’s. Hasta el taller de Simeoni seguía el estilo. En Lamadrid, la casa que Don Devanna, que habiendo habitado una de las Casas de los Vassena antes de la apertura de la calle Drago para el edificio de la Escuela 6; se dedicó a la construcción que se sumó a la de la familia de Ester y Carniglia en la esquina, en Dorrego los Moroni con sus mellizos, Zabattano, comp (tras haber tenido tres nenas siguió insistiendo hasta que llegó el varón). Don Juan, Los Berazategui, Pichi, la prima de los Molinari. A la vuelta, la “rubia” y Don Vila. Y al lado de la de Don Juan los Mariani con otra construcción de Don Joaquín, que también sumó el chalet de su hijo. Pero no fue el único. Con los 50`s florecieron las tejas. Una de las primeras viviendas de dos plantas fue la de Susy Ulivetto, la Oftalmóloga, que para todos siempre siguió siendo Susy. Fue en su balcón que muchos conocimos las rejas para la protección de balcones que tuvieron que colocar para evitar que su hijo Norberto volviera a caer. Una caída importante pero sin grandes consecuencias que nos regaló un Oftalmólogo, que atiende en una clínica de la especialidad en Bernal. Tal vez emulando a los Vassena y los Bagley, el Juez Magallanes, construyó una hermosa casa en Dorrego y Lamadrid, con amplias ventanas y líneas rectas, como vivienda de vacaciones y/o fin de semana. Ese fue el uso que le dio hasta su jubilación cuando se mudó definitivamente y tentó a su hijo a construir en el mismo estilo en el lote lindero. ¿QUÉ OFRECÍA EL BARRIO? HOSPITALIDAD E INCLUSIÓN Bernal Sud abrió sus brazos para recibir inmigrantes y nacionales que vieron en estas tierras una promesa. Tal vez escapando de los horrores de la guerra, dos familias de Alemanes que sin echar raíces, vivieron sobre la calle Liniers, un matrimonio con una hija, Adriana, que compartió la escolaridad con los hijos de los años 50 y justo enfrente una casa de estilo que superó el paso del tiempo. En la esquina de Dorrego y Liniers, Don Juan, a quien llamábamos el Polaco cuando en realidad era Lituano; con su esposa Casimira se dedicaba a criar pollos pero era reconocido en el barrio por su gran palomar. Su hija Ester, se casó con un Ucraniano que se arraigó en la cuadra y juntos le dieron dos hijos al barrio. Pollitos y patitos de los Mariani no perduraron en el tiempo por obra y gracia del perrito travieso que no se contentaba con el forraje que vendía Don Venancio Rodríguez en su negocio al lado de la casa de Lareo. En la otra esquina de la misma cuadra, sobre la calle Drago, un “Alpini” (como se denominaba don Angel Biffi) llegó de Monte Grande para instalar su carnicería en un local donde además producía los embutidos de la mejor calidad. Se dedicó al barrio alrededor de una década hasta que junto a su esposa (que también cosía) decidió tentar suerte en Miramar, dejando la casa en manos de sus inquilinos mientras ambos esperaban que el nieto regresara de Estados Unidos. Los Lorenzo, llegaron de España, se integraron a la comunidad su hija María estudió en una Escuela local y el padre tuvo activa participación comunitaria. No todos tuvieron la misma suerte, el barrio recibió una familia de origen afro – americano que vivió sobre la calle Liniers, en una de las dos casas de chapa que había en los 50’s. Una la de Natero sobre Dorrego, al lado del negocio de forraje, y otra sobre Liniers donde los vecinos Cubanos enfermaron de tuberculosis dejando tras su partida una casa que logró ser adquirida por prescripción. En el caso de nacionales, fue tentación para muchos que soñando con la casa propia se lanzaron a la aventura de desembarcar en el lejano sur, donde según cuentan descendientes de la familia Hartfield, para llegar de su casa en la calle Boedo a la parada de colectivo en Belgrano; en días de lluvia se necesitaba la “canoa” que compartían los vecinos de la cuadra. Pero la aventura regalaba además el placer de disfrutar de las delicias de un estanque para los gansos que criaban. Tal como había en la Casa Bagley o los chalets veraniegos de los Vasena. Pero estos, sumamente traviesos solían pasear por la calle Dorrego para delicias de los chicos. Los que habiendo conocido la costa de Quilmes, soñaban con un fondo que les prometiera eternas vacaciones, tener la quinta en casa y cosechar su fruta, que en un barrio inclusivo, adelantado a su tiempo, con María, que vivía en Boedo a metros de Belgrano, jugaba al billar en el bar de Rulo y al football con los muchachos; percibió que la identidad de género no era obstáculo para la sana convivencia. LAS COMPRAS CON ENTREGA A DOMICILIO Sin necesidad de teléfono para el pedido como en general actualmente se hace con el delivery, además de las iniciativas privadas, diferentes empresas llegaban a los vecinos con sus productos. La leche - Algunos la preferían la leche en botellas de La Vascongada, como se vendía en la Lechería de “la” Olga, en Lamadrid casi Larrea, compitiendo con el lechero de La Martona, que pasaba con su carro repleto de tarros metálicos. Decían que solía estar aguada para que rindiera más. Cuenta Mariana Brey, actriz, panelista y presentadora Quilmeña que Mingo, su padre, fue el último lechero con 50 años de trabajo y seguramente recorrió nuestras calles llenando las jarras que lo esperaban en cada casa. Antes de la incorporación de las Panaderías y Confiterías La Argentina (Zapiola y Belgrano frente a la Proyectada iglesia) y Libertad (Lamadrid 1240 cruzando la calle y cerca de La Bernalesa) era habitual comprar a los repartidores que recorrían los barrios. El pan fresco llegaba a los hogares en los carros de la Panificadora Argentina, de la que actualmente en Zapiola y Rawson se conserva la fachada del edificio original convertido en espacio deportivo. Tal vez también llegaban a domicilio las damajuanas de vino de la bodega La Superiora que vendía en el local de Zapiola y Belgrano, donde durante años hubo un lavadero. Pautando la frecuencia semanal con el vecino, el sodero de Vezzulla (de los hermanos José y Domingo) cuando abandonó el carro y el caballo con su camioncito, depositaba el encargue hasta sin la presencia de los dueños de casa que dejaban el dinero bajo el cajón que esperaba en el porche la mercancía cargada en las fábricas más cercanas. Rawson 31 allá por 1942 y en 1946 en Lamadrid 137. A pocos metros, sobre la misma calle, pero sin reparto a domicilio; para acompañar el pan a la hora de la merienda el Dulce de Leche Minguillón. Aunque se reservaba para fiestas, antes de que se generalizara la heladera, para tener bebida fresca se necesitaba el hielo y todo quedaba en familia. Domingo Graffigna, primo de los Vezzulla, que en la calle 26 de Julio casi Liniers fabricaba hielo. Vendía en barras en el lugar y/o entregaba a domicilio. Pero cuentan los entonces “chicos del barrio” como Élida, que los domingos de verano de mucho calor, los subía a la chatita, y los llevaba a disfrutar la tarde en el río. Para completar el panorama, hasta el servicio eléctrico se cobraba a domicilio. Antes de fusionarse con SEGBA entre 1958 y 1979 el suministro de energía en la zona estaba en manos de dos compañías, la Ítalo (Compañía Ítalo Argentina de Electricidad), CHADE (Hispano Argentina), o CADE (último nombre previo a la fusión). La coexistencia de empresas tenía sus beneficios ya que en períodos de cortes prolongados o restricción de servicio programada como ocurrió tras la revolución del 55, los vecinos conectaban el cable que ya tenían preparado y no necesitaban cenar a luz de velas. Ambas empresas tenían cobradores que recorrían la zona en la fecha de vencimiento de las facturas. En el cobro de la Italo, Vicente Bocchiola , como hacía con sus tíos los Mariani, nos visitaba cada mes a veces esperaba para cobrar la cuenta hasta que estudió para convertirse en el enfermero de Barrio Parque. En cambio su compañero, Carlos Salvador Barnabá que lo suplía en sus vacaciones pero era vecino del barrio, había tomado horas de cátedra en la Escuela Nacional de Comercio de Quilmes, y fue uno de los gestores de la primera y única escuela secundaria que tuvo Bernal Sud durante años. El Instituto Martín Güemes (de gestión privada) que sigue funcionando en el edificio de la Escuela N° 23. EL ACCESO A LA SALUD A la sala de primeros auxilios de 1914, que con los años se convierte en Hospital Julio Méndez, se sumaron el farmacéutico del barrio, Blanco, desde su local, que asistía en cualquier emergencia, y los médicos, Dr. Damiani sobre la calle Boedo, y Palmieri en Lamadrid, estaban listos para atender tras cumplir su jornada en el hospital. El enfermero Don Juan, ubicable en el largo pasillo de Dorrego atendía a domicilio durante todo el día, sin, como dice Norberto Lupica, competir con Doña Emilia Mariani, que fuera de su horario de trabajo en el hospital, aplicó intramusculares a todo el barrio. También radiólogo, papá de mellizos, vivía a pocos metros en el chalet al lado de la esquina. EL ACCESO A LA EDUCACIÓN La oferta educativa Desde principios del siglo XX la escuela estatal cubría las necesidades de la escolaridad obligatoria. La escuela del barrio, N° 23 funcionó desde 1909 en la finca quinta "La Violetas", propiedad de don Ángel Picasso frente al actual edificio construido en la década del 50 después de trasladarse por un tiempo a Liniers y Pringles. Unos años después, para 1961 fue privilegiada con la implementación del proyecto de Escuela Experimental, cercano a la doble escolaridad que nunca llegó a generalizarse a nivel provincial. Solía ser la elegida por las familias de Bernal Sud que compraban la figurita que les faltaba para la tarea en la librería de Matoffi. La escuela N° 6, primer establecimiento oficial en Bernal funcionó en la esquina de San Martín y Castro Barros desde 1894 para ser trasladado a la calle Belgrano en 1908, donde ocupó un inmueble (actual librería El Zorro, de fácil acceso para los chicos del barrio) hasta noviembre de 1963, cuando se inaugura el edificio actual. Supo acompañar la trayectoria educativa y marcar la vida de generaciones, como la de Carmen Zabattano que habiendo cursado 1° grado en la 23 de la calle Liniers y Pringles, se pasó a la 6, calificando para su ingreso al Comercial. De igual modo Alicia Mariani a quien recibió con pase del Distrito de Avellaneda, y años más tarde como maestra de grado y la acompañó hasta su despedida para acceder al cargo de Inspectora. Ambas, resultaban más que suficientes para garantizar desde la escuela gratuita la atención de la matrícula potencial. No obstante, en caso de dificultades de acceso a la vacante dentro del área de influencia, siempre quedaban como opción la 18, en la calle Avellaneda (muy cercana) y la 22 sobre República del Líbano, que algunas hipótesis consideraron dentro del barrio. Y ofreció mucho más. Desde la Escuela de Educación Especial N° 501, la primera en Quilmes a pocos años de la creación de la modalidad, desde 1954, una educación inclusiva que ha representado a nuestro distrito en campeonatos como los torneos Buenos Aires la Provincia, demostrando la destreza y habilidad de los estudiantes y su preparación para la vida. Emilio Zabattano, alumno pionero que es testimonio de una historia de educación y servicio. En Educación Inicial, nombres como Lázaro, Rafael y Cefira Molinari; José Prina y Maria Prina de Pérez, Carniglia, Lloret, Gerónima de Uliveto y Maria Ulivetto, que junto a Yolanda de Baglietto y Maruja de Lanfranqui; aparecen en el Documental realizado en octubre de 2000 para conmemorar los 75 años de la Capilla - Jardín SANTA TERESITA. Como alumnos, gestores, comisión de madres que comenzaron a trabajar en 1924 para la apertura de las salitas en 1936. La Educación Secundaria que en el barrio se inicia en 1943, con el Instituto de Enseñanza Secundaria Particular "Martín Güemes" que en el turno vespertino dictaba el bachillerato de adultos en las instalaciones de la Escuela N° 23. Dependiente del Sindicato de Docentes Particulares, estuvo en manos privadas pero garantizó la gratuidad. Un año más tarde, pero no en el barrio, el primer Colegio Secundario Normal Nacional para mujeres en el Instituto María Auxiliadora; para quienes no quisieran viajar a Quilmes, y desde 1961 el Instituto Monseñor Esandi, para varones. EL COMERCIO DE PROXIMIDAD DESDE EL CIERRE RELÁMPAGOS A LA TELA DEL TRAJE DE NOVIA Sin grandes pretensiones los comercios de barrio lograban atender las necesidades básicas de la costura hogareña, sin necesidad de trasladarse la Mercería Don Bosco o a comercios de la calle 9 de Julio o al centro de Quilmes; en la tiendita de Negrelli en Liniers y Drago, o la de la “Turca” en Belgrano entre Liniers y Boedo había dedales, agujas, cierres, botones, agujas, hilos de todos los colores, tanto para el zurcido, el remiendo, o el vestido con la tela comprada en la tienda de Alberto Larregina y su esposa“la Nelly”. Un matrimonio muy comprometido con la comunidad que en los 60’s participaron activamente en el Club Quilmes Oeste, en su negocio de Andrés Baranda y Jujuy ofrecían las telas de la mejor calidad ya fuera para prendas de vestir, comunión, de fiesta y hasta casamiento. Esas que en general se mandaban a hacer por Onelia Lareo. En su casa de la calle Dorrego, casi esquina Lamadrid. No hubo traje de novia que no pasara por la sala de costura en la planta alta sobre su garaje donde dedicaba largas horas al trabajo para mantener su casa. Con su esposo Ricardo Lareo, primer Diputado Nacional de Bernal, en la cárcel tras el golpe militar del 55; resultaba difícil mantener la casa y sus hijos el “Negrito” y “Chichita”. Lamentando tanto su falta del hogar como los proyectos de ley que había dejado en carpeta y que hoy muestran plena vigencia; su hija se preparaba para la boda con otro personaje de la zona. “Coco” Lupica uno de los últimos operadores de la Unión Telefónica, lugar que compartió en el turno contrario con Amanda Sotillo, también vecina, domiciliada en Lamadrid, casi esquina Drago. Sin academia de corte y en la misma calle Dorrego, pero pasando Liniers, Lila Harsich , mamá de Jorge y Beatriz también cosió para afuera hasta su mudanza en los años 70’s. La zona tenía variedad de comercios que no solamente atendían las necesidades del vecino sino que también facilitaban fuertes vínculos de confianza. Abundaba la libreta y el fiado tanto en la pescadería de López, la verdulería del italiano como en el almacén de Héctor Alberti, y la ferretería de Pazos (locales enfrentados en la esquina de Belgrano y Liniers) hoy ocupados por la carnicería de una cadena y una fiambrería donde todavía lucen los testimonios de un radio aficionado que para su época sorprendía con sus antenas. La farmacia de Blanco, que vivía en una coqueta casa en diagonal. Llegando a Lamadrid, el Bazar de Rizzuto, frente al vivero que cambiando de terrenos mostró décadas de fidelidad a la esquina. El tiempo trajo otro almacén, sobre Boedo y cruzando la calle el café-bar con billares de Rulo en la cuadra siguiente. Para llegar, era preciso pasar por el estudio de Calzadilla, que daba clases de dibujo y exhibía obras, estimulaba el contacto con el arte, que se completaba al transitar por las calles donde al llegar al negocio de Ulivetto, llegando a Rodríguez Peña, se respiraba música, tanto que inspiró a Julio Urruty a hacer música en la casa Bagley, donde Héctor Viola, hasta 2020 soñaba con los colores que le regalaría a los sellos postales que merecieron los mayores premios internacionales. Sobre Dorrego, Doña Lidia de Arca y Mirta Mobilia (desde niña) deleitaban e invitaban a cantar acompañando a sus pianos, como las bandas (orquestas) que participaban en shows y animaban fiestas, como la del Dr. Palmieri, Huguito Hartfield y Pocho Sotillo. No faltaron los “Salones de Belleza” donde se podía conseguir desde el corte o el peinado a la permanente, antes de imponerse el batido. La peluquería de Inés, en Belgrano casi Boedo, y, a una cuadra, adaptando su garaje los Hartfield atendían a las damas coquetas. Un barrio que fue desde su inicio casi familia, el futbolista profesional que tuvimos en la esquina de Dorrego y Liniers suponemos se mudó por temas contractuales. En nuestras calles se sacaba la silla a la vereda para tomar fresco en el verano, donde se jugaba al agua en Carnaval. No hacía falta poner llave a la puerta al salir aunque fuera de vacaciones. Para las fiestas se salía a festejar con la mesa tendida en el medio de la calle. Donde ante una emergencia se salía corriendo para asistir al otro, donde se construyó una identidad, donde son muchas las familias en que los pioneros vieron crecer a los hijos de sus hijos. Echaron raíces y dejaron huellas que no les hizo perder el paso del tiempo. Tantas, que se hubiera podido llamar de otro modo, Bagley, Viola, por qué no Pampero pero seguiría conservando su esencia. Los médicos ya mencionados a los que se suma Pérez Casal, gestor de la Clínica del Niño, personalidades del Arte como Viola con sus multipremiadas estampillas, y tantos otros que seguramente involuntariamente dejamos en el tintero. Pero hay un personaje que dejó un legado que casi 75 años después demuestra su plena vigencia. La estación de trenes que pronto agregará Quilmes antes de llegar a Ezpeleta, tiene su origen en un proyecto de 1948, presentado por el Diputado Ricardo Lareo según obra en diario de Sesiones de la Cámara de Diputados. FUENTES: Entrevistas con Graciela Arca, Mirta Mobilia, Graciela Devanna, Marine Hartfield, Víctor Andreoli, y Alicia y Liliana Martini a quienes agradecemos la colaboración desde sus testimonios. Del mismo modo a Alejandra Moyano y Valeria Segura, Presidenta y Secretaria de la Sociedad de Fomento Bernal Sud que posibilitaron el acceso a documentación e información que deseamos poner a disposición de las nuevas generaciones. https://pueblokilmes.com.ar/escritos/la-estacion-ferroviaria-de-villa-margarita-quilmes/ (Visitado por última vez en junio 2023) https://elquilmero.blogspot.com/ (Visitado por última vez en junio 2023) Bernal, vivo o quiero conocerlo !!! (Visitado por última vez en junio 2023) Bernal, su historia y su gente

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